martes, 23 de agosto de 2016

Día 42 - Ciudad prohibida y paseo por Beijing

Lunes, 25 de julio. Primer día en Beijing.y después de organizarme la ruta, y ya que estoy cerca de la ciudad prohibida, me voy para allí, eso previo paso por una pasteleria donde compro unos pastelitos para desayunar.

Caminando hacia la ciudad prohibida

Llegando a la ciudad prohibida
Según voy llegando, cada vez se va viendo más y más gente por la calles, o esperando el cochecito que te lleva a la entrada de la ciudad o un mayor tráfico. Se nota mucha más actividad que en UB, a pesar que en UB era bastante caótico.

Guerra para montarse en el mini bus que te acerca a la entrada
Entrada a la ciudad prohibida
Eso sí, aunque no hace sol, la humedad es altísima, el hecho de que haya llovido tres días seguidos no ha mejorado el tema de la humedad.

Tenía algún problema con la bandera.

Así que, entre una cosa y otra, en 30min me he plantado en la entrada de la ciudad prohibida, dejaré la plaza de Tiananmen. Con lo que meto dentro del palacio, bueno yo y tres millones de personas más. No sé si es el contraste con Mongolia, pero hay una gran cantidad de gente en todos los lados, sobre todo de turistas chinos, y que casualmente, occidentales se ven muy pocos. Lo gracioso, es que paso a ser parte de la atracción del palacio, ya que la gente me mira extrañada e incluso alguno me pide algún selfie con él.

Entrando en el palacio

                       

La ciudad prohibida es un gran complejo de edificios, calles y plazas enorme, por el que te puedes perder durante horas si quieres. Yo, no sé si por el clima o la cantidad de gente, pero me acabo cansando, relativamente pronto, más o menos paso 2 horas dentro contemplando los palacios y las guerras de chinos para tomar una foto.







Saliendo del palacio con el templo de Jingshan al fondo
Una vez fuera del palacio me dirijo hacia al templo de Jingshan que está al norte de la ciudad prohibida en lo alto de una montaña, y que da una perspectiva de toda la ciudad. Y como está al lado, me voy en un momento.

La representación de Budha que preside el templo de Jingshan
Vista de la ciudad prohibida desde lo alto del templo de Jingshan

Después de subir hasta la cima y bajar, ya toca por fin probar la gastronomía china y como además quiero ir a ver un templo budista que según el mapa debe estar a una hora caminando, pues me dirijo hasta allí, y cuando encuentre un lugar que me guste, ya me pararé.

Policía conduciendo su motocicleta por la acera tranquilamente. Algo que iré acostumbrando en China.
Saliendo del complejo de la ciudad prohibida.
Al final me paro en un sitio que recomienda tripadvisor, donde me temo que van a cobrar caro y además es comida de la región de Sichuan, no típica de Beijing, así que el pato pekin tendrá que esperar.
El plato seleccionado, la verdad que estaba muy rico.
Al final, satisfecho por la elección, porque realmente estaba muy rico el plato y no era nada caro, al cambio unos 5/6€, sigo mi camino hacia el templo. Por el camino paso por diversos hutong, que son los típicos barrios chinos, de los poco que se conservan, ya que la feroz Beijing ha demolido casi todo para construir grandes edificios donde alojar a los 25 millones de habitantes que viven en Beijing.

Los hutong la verdad es que son barrios totalmente diferentes al restod e Beijing, parece que el tiempo no pasa para la gente que vive allí. Los puedes ver reparando las bicicletas en la calle, jugando a sus juegos de mesa, o tomando el aire. Es posiblemente lo más aunténtico que queda de Beijing, quitando los monumentos y templos turísticos.

Paseando por los hutong

Restaurantes donde ofrecen un poco de pato Pekin.
Después de un buen rato, yo creo que más de una hora, pero bueno, consigo llegar al templo de los lamas, un lindo templo donde me enseñan a hacer la ceremonia para quemar el incienso.




Gente rezando y quemando incienso
Después del templo, me dirijo al templo de Confucio, que está muy cerca del templo de los lamas. De lo que sí me empiezo a dar cuenta es que voy a tener que pagar por todo, por entrar en templos, parques, palacios, etc. Pero bueno, tendré que ir seleccionando lo más interesante, antes de arruinarme.

Templo de Confucio y murales donde queda explicado su filosofía.

Ya es media tarde, y llevo mucho rato caminando, me dirijo a un bar / cafetería que parece que está cerca, pero que al ser lunes, está cerrada. Con lo que me pongo a buscar otra, con la ayuda de la app maps.me (que me va a ayudar mucho estos días en China) y entro en un bar que se llama Siif.

Allí estoy un rato, hablando con Kim, un chico de Hong Kong, pero que se ha venido a Beijing y ha montado el bar, que tiene bastantes cervezas de todo el mundo y además Wi-Fi con VPN, con lo que te puedes conectar a internet sin problemas.

Tomando una Tsing Tao con mi nuevo compañero
Y ya como es tarde, me voy a dar una vuelta, volviendo hacia el hostal, con lo que me vuelvo a pegar otra paliza caminando, mañana me meto en el metro sin dudarlo, vale ya de caminar tanto.

Así que bajo por la call Nan Luogo, una calle con bastante ambiente, pero bueno, como estoy ya cansado, me dirijo hacia el hostel, con lo que no me entretengo mucho, pero volveré a esta calle, o no.
Gente y motos paseando por la calle Nan Luogo.
Pero bueno, por hoy ya vale, mañana trataré de ir a la plaza de Tiananmen y luego al palacio de verano, si me da tiempo.

1 comentario:

  1. Me sorprende esto que dices que te miren extrañados.... a mi en Shenzen me miraban ojipláticos, con la boca totalmente abierta. xD

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